lunes, 13 de agosto de 2012



Dios asfáltico
“Aquí nos tocó vivir”
-Carlos Fuentes
Mañana saldré a devorar la ciudad,
domar al monstruo,
comer el pavimento,
trazar barrios y avenidas de memoria:
infartos urbanos
y humaredas que nacen al cielo.

Saldré a morir en plazas acribilladas;
a velarme en templos catedrales
con mis pies descubiertos desclavados.

Esta ciudad es un látigo de puentes,
una confusión verbal en vías de desarrollo;
caos valioso,
oro cotidiano
inservible de la gente.

Caminaré una ciudad.

Haré ciudad.

Una que recuerda los silbatos de vapor
1959
trenes que de tanto transitar hacia el progreso
derritieron sus rieles.

Mañana los gusanos colectivos
devoran mi cuervo,
las arterias
los discursos
mi dios asfáltico.

Mañana amanece
en un pasado lacustre.

Salgo ya:

alzo mi vela
en el entierro.




Miguel León-Govea

sábado, 5 de noviembre de 2011

NOVIEMBRE



NOVIEMBRE

El mes cuando nace muere.
Y habla:

Antes fui el noveno,
ahora soy la antesala
del mismo invierno.

Veo los ojos desde la cavidad
que esculpen sobre el hueso,
que me gusta pronunciar
“interioridad de la mirada”

Más sabios son en mí,
los ojos,
en mi tiempo,
un mes que dura todo el año.

Soy un mes solitario;
año venenoso y dócil
donde un escorpión
decide su pasado.

Hoy anciano que gatea
al encuentro de su madre,
seno del que manan
hojas caídas a secas,
que bebo con la miel
derramada por mis ojos.

Soy un puente.
                    Año colgante.
Treinta muertes festivas.
Agua que visita la transparencia.

Antes nueve clavado a la tierra,
hoy dos líneas paralelas
permitiendo el cielo.
11.







martes, 1 de marzo de 2011

jueves, 3 de febrero de 2011

Lo que escribo y dibujo en clase de Maestría


Tarde
y el cielo, madre.
Muchos colores intuyen tu presencia
buscando cazar antiguos antílopes
                                     /en mis ojos.
Y el cielo, madre,
espinas o parvadas de inicios
para entrar en la muerte.

Mirar es lo último.
El dolor se levanta con el viento.

Madre, perdona que te nombre
en este alumbramiento.

Cada cuenta del rosario es una injuria
del mismo color repetido,
como dios en tu seno.

Dame de beber la noche
             con la débil luz
             que mana tu pecho.




martes, 18 de enero de 2011

Siembras futuras

En la luz de la tarde
el invento del día se hace sombra,
la conversación decae
con inicios de tocar tu cuerpo,
por amor a tu tacto de siembras futuras
que mueren en invierno
cuando arden.

Amo tus cenizas más que al fuego,
con la lluvia tardía que te disuelve;
y eres fértil,
mis manos en la tierra te acarician.
Amo tus cenizas porque vuelas
y eres indeseada en la casa de mi sexo
y eres necesaria por la ventana
a solas
donde el encuentro hace sudar las piedras,
magnolia hecha de labios
volvámonos a la pequeña muerte.
Volvámonos mariposas
y el calor nos hará orgasmos alados.


Miguel León-Govea

viernes, 31 de diciembre de 2010

HIEROFANÍAS





Oración del trabajo

Dios del intento, Señor de la madrugada:
bendice el trabajo de este atónito del mundo que se levanta.



Génesis I:

Cuando dios y el diablo hacen el amor,
 mil años después nace un poeta.



Pon a dios a destilar
 y bébetelo en año nuevo.


viernes, 17 de diciembre de 2010


Nada como el placer de ser la forma
que se vacía de un cuerpo
a un espacio.

Hoy no duermo.
Soy la hora de un rebelde segundero,
y el mundo es una época tardía
de lo que fue un instante.

A veces,
la montaña es la figura geométrica
de la calma,
un pez enorme y callado
donde un río acostumbra su estancia.

El único camino que veo
es una voz que no entiendo,
pero es linda y la sigo,
pero es dios y la espero.

Soy un pez que mide el tiempo.
Soy un pez que mide el tiempo.
Soy un pez mirando al cielo.

Doy gracias por la rapidez del anzuelo.







jueves, 16 de diciembre de 2010



Dios del intento, Señor de la madrugada:

Bendice el trabajo De este atónito del mundo Que se levanta.

domingo, 21 de noviembre de 2010




Abanico es vuelo,


la palabra, una abeja.

De la hinchazón brota agua doliente,

también la claridad del aire,

pero no el aire.



El bastón de la ancianidad

es amarillo

sin desaparecer enteramente.



Los años giratorios:

A veces encuentro a otra mujer

lavando mi sudario,

el bastón de mi madre

apoyado

en mis besos