lunes, 1 de diciembre de 2014


Luz de fuego en el Volcán de Colima, México

miércoles, 15 de octubre de 2014


Catedral de la Sal. En Zipaquirá, Colombia. Fotografía: Miguel Ángel León Govea

domingo, 10 de agosto de 2014

lunes, 21 de julio de 2014


Poiein D.F  Civitas

Al poema de la ciudad
le falta un atropello,
un hospital.
Para ser letra muerta,
como a veces,

la ciudad.





domingo, 20 de julio de 2014

lunes, 30 de junio de 2014

Quis ut deus


Después de agua

La gota cayó sin saber, sin saberse de dónde. Y a pesar de caer en la tierra ausente de vegetación permaneció casi redonda, sin destruirse como sus compañeras gotas, sin ser absorbida por la superficie.
La gota cayó sin saber en dónde. Tres días soleados vinieron y se fueron, y la gota sin evaporarse, sin regresar a casa, sin siquiera saber qué es una casa. ¿O acaso era una lágrima?
Una señora de avanzada edad caminaba por la tierra, con nueve leños de tamaño regular sobre sus hombros. Una mañana, muy de mañana, vio a la gota sobre la tierra. Sus ojos se abrieron más que de costumbre, pues para ver tanta tierra tan sólo es necesario imaginarla. Su infancia estaba ahora tan lejos del mar, más lejos aún que las montañas que derivan del mar.
Esa gota traslúcida era ahora como una medusa, cuando en temporada de calor la marea suda tanto que expulsa a miles de ellas. Siempre pensó en lo bello que se vería un collar hecho de medusas, aunque el dolor de la piel quemada fuera el precio. Cogió la gota y la contempló entre sus manos una hora. Una gota que humedece a quien la toca, pero que conserva su peso y tamaño, es digna de contemplarse por años.
Casi redonda, casi agua, la gota cayó sin saber en dónde. Desde entonces recorrió la tierra sin tocarla, hermanada con una superficie suave y arrugada de piel en el seno de la anciana.

Soy el corazón de un mar, pensó la gota.

Cuando el corazón de la anciana cumplió con su recorrido sin saber en dónde, la gota se desprendió y rodó hasta llegar al vientre que había permanecido intacto. Vino entonces el tiempo de los ríos y luego mares, mares que después fueron desiertos, lugar donde habita el pensamiento.
Cuando mires la luna sabrás que en ella existe agua, aunque nadie la haya visto. Aunque no puedas tocarla.


Miguel Ángel León Govea/enero 2014





Pronuncié tu nombre con sílabas volcánicas

ES ÚNICA LA DIFICULTAD DEL DESIERTO

Y no es la sed,
ni el sol
ni la tristeza.


Es el tiempo.



Miguel Ángel León Govea



viernes, 27 de junio de 2014

Y la poesía saldrá a la calle
(poesía ergo sum)


a decirse vestida de silencios cotidianos,
de miseria y de opulencia,
de tren, zapato y bicicleta;


desvestida en la mujer que espera un hijo,
travestida en un informe pericial,
divertida en el beso de la última adolescencia.


Y la poesía será la callehabitación
cuando el asesinato del día nos vuelva humanos.


Dirá tu nombre en otro mar lejano.


Dejará de gravedad herido al astronauta
y a toda aquella ave citadina
que da de comer a los ancianos la alegría.


La poesía saldrá a la calle
Oh, sí,
desnuda la palabra,
revolucionaria en todos los idiomas,
pura en su sagrada soledad de sordos,


saldrá a la calle porque en casa
duda de su propia existencia


y a los libros se les acumula el polvo.




Miguel Ángel León Govea

sábado, 18 de enero de 2014

miércoles, 15 de enero de 2014


Lectura y Muñeca

martes, 24 de diciembre de 2013

Tienes las manos de tu cuerpo,
porque eres un verbo presente
antes de cristo.

Porque sólo tú

presencia


es la montaña que encontró el camino.

lunes, 16 de diciembre de 2013


Imaginé las líneas de cada continente

ardiendo el territorio.

domingo, 15 de diciembre de 2013


Es bonito escuchar a dios hablando en música.
Es como escuchar el sonido del sabor de una naranja que olvidó la primavera y viene a encontrarse con una tierra de inviernos.
Todo esto -y todo es una partícula de lo Sublime-

tras escuchar la Resurrección, de Mahler.

jueves, 12 de diciembre de 2013

Cuántas esperanzas.

La ciudad y los puentes

Nunca el mismo puente.
Mas la misma distancia siempre.


Si bien de lejos parecen las siluetas de una cordillera un tanto extraña, al acercarse se aprecia un extenso valle repleto de puentes: sólo puentes, miles de ellos. Algunos solitarios y otros superpuestos unos con otros; en ocasiones dos, tres o más nacen de un mismo cimiento y toman variadas direcciones. La ciudad pontífice, hacedora de puentes que soportan todo tipo de edificaciones: casas, hoteles, escuelas, edificios de negocios, túneles, bodegas, cruces de culto, antenas, recolectores pluviales, aljibes; incluso montañas artificiales para uso recreativo y puentes decorativos, monumentos de la ciudad que fue nombrada Ciudad.
            Debajo de todos los puentes de la ciudad la tierra está vacía, es poca la vegetación que sobrevive, como algunos girasoles que aprovechan los escasos rayos de luz que se cuelan entre las grandes trabes. En ciudad Ciudad no se construye en la tierra, está prohibido hacerlo. Sólo es posible levantar alguna obra sobre los puentes que en ella hay. Todo tipo de vehículos transitan en la ciudad con un preciso sistema de orden vial que regula la entrada y salida de las estructuras; no obstante, es obligatorio que todos los puentes sean también peatonales, con estrictas medidas de seguridad para evitar accidentes, como las caídas. Existen puentes destinados exclusivamente al espacio público, es decir, para el esparcimiento y convivencia de los ciudadanos.
            Existen algunos cuerpos lacustres bajo la ciudad Ciudad, ríos y pequeños lagos; para cruzarlos existen los llamados “puentes de barcas” que consisten en series de embarcaciones de madera atadas en línea y que van de orilla a orilla. La mayoría de estos cuerpos de agua están contaminados por los desechos que caen de la ciudad que se yergue metros arriba. La lluvia se convierte entonces en un factor clave para la sobrevivencia.
Ciudad Ciudad es una urbanización unida por los puentes pero separada por los mismos. Los conceptos de cercanía y distancia son por lo tanto relativos, y por ello no se utilizan en el habla de las personas. La cotidianidad de los habitantes es subir y bajar los puentes, por ello han desarrollado piernas extremadamente fuertes que les permiten el tránsito por la ciudad. Ellos consideran al puente del pie como la máxima representación del erotismo y sólo está permitido tocar esta parte del cuerpo cuando se está por iniciar un acto reproductivo.
            La muerte es considerada un elemento de construcción; las osamentas son lloradas en la cima de los puentes para luego ser incrustadas en las bases de las nuevas estructuras que se erigen en la periferia de la ciudad. Así, tanto la vida como la muerte de las personas están dedicadas a la consolidación de nuevas obras.
            En esta urbanización las sombras que proyectan las mega-estructuras provocan serios daños a la población: muchos niños crecen con raquitismo, o los adultos desarrollan osteomalacia; asimismo, en ambos se presentan poca tolerancia a la luz y pérdida del lenguaje. De igual manera, los ecos entre los grandes muros provocan sordera, y con ello desequilibrio en las personas. El suicidio por caída es uno de los problemas de salud pública que enfrenta día con día ciudad Ciudad.
            En varios puntos de la gran urbe pueden verse inscripciones que relatan el comienzo de la civilización de Ciudad, leyendas fundacionales que dotan de identidad a sus habitantes. Una de ellas cuenta la historia de cuatro grandes puentes que cruzan la ciudad imaginariamente hacia cada punto cardinal, lo anterior, claro, pertenece a la mitología. Otra inscripción trata de cómo se erigió el primer puente. Aquí un fragmento:

Pontifex dominus

Una vez un puente cruzó el río para descubrir la verdad de la otra orilla. Luego otro y miles siguieron su ejemplo. Todas las razas, lenguas de acero y ladrillo, almas de madera y tiempo. Muchos cayeron en el intento. Otros en las guerras sufrieron la desgana de la memoria.
Una vez, un puente miró hacia el cielo…

            Ellos, los habitantes de Ciudad, seguirán erigiendo innumerables puentes, ellos son la ciudad pontífice, hasta un día llegar.

“… Brilla el destino entre infinitas sombras. Nostalgia de mi ciudad, Ciudad”.


Miguel Ángel León Govea

Julio, 2013

jueves, 5 de diciembre de 2013

Volcán de fuego

a Jorge Vega

Que el volcán es tu nombre y así te llaman.
Y tú reaccionas como lo hace un volcán.
Y ellos no saben que esas volutas
son tus palabras.
Y escalan.
Y te miran.
Y hacen congresos:

Ellos sólo esperan arder.




Miguel León-Govea


sábado, 23 de noviembre de 2013



Para los que buscan a un tal Pedro Páramo
Para mi amigo Álvaro Arribas Miguélez
I

Pedro.
Mira tus calles
Miel de sol derramada
Mira el tizne en parvadas que avecina el cerro.

Mujer de luna media, tus días son.

Y no te das cuenta, Pedro              no te acuerdas, páramo
no te alcanza
Si tu piel es igual a tu tierra:
                        Todos cruzamos los brazos el día de nuestro entierro.


II

Dos  cuatro     tres…                  …y el más lejano.
Cada sendero un paso
y cada paso certero entierro..
Vine a Comala incierto,
vine y no me dijeron.

El miedo anduvo en burro:
llegó a este pueblo.


III

Cristo: con tus brazos abiertos
¿Qué nos obliga a cruzar los nuestros?



*Texto tomado del libro Verbi Gratia (2011) de Miguel León-Govea


lunes, 11 de noviembre de 2013

Para comprender el silencio

Para comprender el silencio
hay que escuchar la espuma de mar:

una voz lejana y profunda,
naufragios y las sirenas necesarias,
pero efímera en su infinitud.

Hay que mirar la sal,
el residuo:

el término preciso
al que aspira

la palabra.


Miguel Ángel León Govea
Noviembre, 2013